Vuelta a clase y la visita policial

Marzo 13th, 2008 by Karla

¿Recordáis el último día del que os hablé? La policía estuvo interrogándonos, mostrándonos fotos espeluznantes y acusándonos de asesinato.
Durante la vuelta a casa, vi aquél coche, el gris metalizado, siguiéndome. Puede que alguien crea que me estaba volviendo loca (yo misma lo creía en ese momento) y que todo fuera fruto de mi imaginación, pero he visto demasiadas películas y no soy tan tonta como para saber que ese día, estaban siguiéndome.

Al llegar a casa me desesperé. Mi padre todavía no había llegado de la Universidad y yo necesitaba alguien con quien hablar. Pensé en llamar a Sarah, y de hecho, comencé a marcar su número, pero no continué. Todo era tan raro… Justo en ese momento llegó mi padre y prácticamente lo asalté antes de que pudiera quitarse siquiera la chaqueta.
Tal y como pensaba, el recordaba a los guardas y se mostró más atónito aún que yo cuando le conté las sospechas de la policía y la presunta hora de las muertes.

Esa noche estuvimos hablando varias horas, de la noche anterior, el coche que me había seguido… Incluso del día del exámen médico y todo lo que sucedió… Mi padre normalmente tiende a ser un despistado, apenas presta atención a los detalles, aunque desde que empezó esta historia, no ha hecho más que sorprenderme. Esa noche, ya tarde, la pasó conmigo, sentado junto a mi cama, hasta que me dormí, como solía hacerlo cuando era más pequeña y mi madre hacía poco que se había marchado.

Al día siguiente, martes, todavía me seguía ese coche gris del que os hablé, y al llegar al instituto mis compañeros me contaron disgustados que no era la única. A ellos también los seguía un coche igual, cosa que definitivamente nos hizo pensar que efectivamente era la policía quien estaba tras nosotros para tenernos bien vigilados.

Antes de empezar las clases, Manson nos comentó que había ido al médico, le había mosqueado lo del viernes y los exámenes del jueves, y quería asegurarse de que no le habían hecho nada raro, aunque por lo visto no sirvió de mucho la visita porque no encontraron nada.
Eso nos hizo pensar y decidimos ir el jueves siguiente, aprovechando que Manson tenía cita, a pedir los resultados de nuestras revisiones médicas del jueves anterior. Puede que no tuviera nada que ver pero tantas cosas extrañas en menos de una semana…

Bappy por su parte nos contó que una empresa de videojuegos había repartido entre las clases del curso de su hermano de 12 años una beta de un nuevo videojuego y que estuvieron jugando con ella la noche anterior. El protagonista era un policía llamado Joel Peters al que acusaban de asesinato y casualmente, el asesinato del juego era demasiado parecido a los asesionatos de los últimos días.
Puede parecer paranoico, pero eso avivó aún más nuestras sospechas de que alguien estaba detrás de todo esto y que por alguna razón nos quería en medio. No llegábamos a entender bien nada porque sinceramente, todo eso no tenía ni pies ni cabeza, pero cuando te pasan tantas cosas raras seguidas, es que algo pasa…

Como si se confirmaran nuestras sospechas, antes del mediodía se volvió a presentar Cockwell en la escuela, aunque esta vez no nos llamaron al despacho de la directora. En vez de eso, por lo visto estuvieron hablando de que habían hecho moldes dentales de las mordeduras y que correspondían a dientes de niños. Claro que seguían sin tener pruebas, porque esos moldes no concordaban con nuestros dientes (obviamente), pero un rato después de que se fueran, el chico nuevo, John Tsang, habló con Lothar y le dijo que había escuchado una conversación entre los policías diciendo que si no encontraban al culpable, nos culparían a nosotros, aunque no coincidieran los moldes.
Y aunque suene extraño, al principio, eso no me inmutó (al fin y al cabo ya me lo imaginaba). Me preocupaba más el que el asiático nos dijera eso y la extraña casualidad de que justo él oyera esa conversación. Él lo zanjó con un “si pasas junto a ellos los oyes” o algo parecido, así que lejos de hacerme confiar en él, eso me hizo desconfiar aún más. Supongo que el hecho de que además viviera en un hotel en vez de una residencia o con una familia no ayudaba mucho, así que mandamos a Lothar a que hablara más con él a ver si le sacaba más información, ya que parecía que tenían bastantes cosas en común…

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Ausencia

Enero 5th, 2008 by Karla

Por fin he vuelto… Llevo sin escribir aquí varios meses y sé que os dejé colgados, pero estos últimos meses no han sido demasiado buenos.
Hasta finales de Septiembre todo iba genial. Pasé casi todo el verano en Japón con una amiga de la que ya os hablaré, Yuriko, pero al volver, comenzaron a suceder cosas. Intuyo que una de las razones es, de hecho, este blog. Pero no lo voy a dejar. Han sucedido demasiadas cosas y se lo debo a demasiada gente, que se sepa la verdad (sí, ya sé que suena muy paranoico ^^)

Como ahora no quiero entrar en detalles (no creo que lo comprendierais sin saber que ha sucedido en estos años), continuaré donde lo dejé, y os prometo que cuando llegue el momento, os lo contaré… 

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La noche del Museo y el lunes siguiente

Agosto 24th, 2007 by Karla

Disculpadme por cortar el post del otro día tan abruptamente, pero es difícil recordar esas cosas y no quería saturaros con demasiada información. Además, lo que ocurrió tras despertarnos debo contaroslo junto a lo que ocurrió el lunes siguiente para que os hagaís una idea de en qué nos estábamos, o mejor dicho, en qué nos estaban metiendo.

Cuando despertamos estábamos bastante confusos, además ninguno de nuestros relojes funcionaban, como si de golpe las pilas de todos hubieran decidido agotarse a la vez. Menos mal que los móviles funcionaban y pude llamar a mi padre para que viniera a por nosotros. Creo que nunca me había echado una bronca tan grande en toda mi vida, aunque todo sea dicho hasta ese momento había sido una niña bastante buena :P

Bueno, a lo que iba. Eran las 11:12 cuando despertamos, y tras los primeros segundos de confusión realmente estábamos asustados, al menos yo. Despertar en una sala distinta, solos, con los relojes parados a la misma hora, sin que nadie se hubiese dado cuenta de nuestra falta y en un museo cerrado… Yupi… No sé los demás pero no es mi idea del sitio perfecto para pasar una noche.

Después de salir como pudimos de la sala, nos encontramos de frente con dos guardas de seguridad que nos llevaron a empujones a la sala de guardas. Allí, tras llamar a mi padre, nos empezaron a hacer preguntas, y obviamente la excusa de “nos dormimos de repente” no coló, aunque fuera la verdad.
Afortunadamente enseguida llegó mi padre y nos sacó de allí, pero los guardas no querían soltarnos diciendo que nos habíamos colado en el museo para robar y no sé cuántas cosas más.

Ese fin de semana no ocurrió nada especial, y menos mal, porque después de los dos últimos días no hubiera aguantado nada más. Mi padre fue bastante comprensivo, a pesar de la noche anterior y el sábado por la mañana temprano me despertó, me metió en el jeep con la tienda y unas cuantas cosas y me llevó fuera de la ciudad. Pero como suele pasar siempre, antes hablas y antes se fastidia todo y en esta ocasión no podía ser menos.

El lunes, al rato de llegar a la escuela, nos llamaron por megafonía; por lo visto debíamos presentarnos en el despacho de la directora, pero cuando llegamos allí, nos sorprendimos al encontrar a un policía. Decía que se llamaba (detective) Cockwell. Cuando nos dijo eso casi me da algo. Es verdad que estábamos en el museo después del cierre, pero no habíamos hecho nada como para que los guardas (o el museo) presentaran una denuncia.
Pero, de nuevo, no todo puede ser tan sencillo. Por lo visto uno de los guardas y un profesor que trabajaba hasta tarde habían sido asesinados. Podéis imaginaros la cara que se nos quedó cuando nos dijo eso. Aunque no fue nada comparado a la que se nos quedó después.
Nos enseñaron unas fotos y creedme cuando os digo que han sido las fotos más horribles que he visto nunca. Habían sido desmembrados, a mordiscos, y en algunas zonas la carne había sido arrancada, como si el asesino estuviera comiendo una barbacoa humana (y cruda).
Por lo visto, las últimas semanas había habido más asesinatos, y todos seguían el mismo patrón. La cuestión es que esta vez nos habían venido buscando porque, en teoría, los guardas habían muerto a las 10:45, y nosotros aparecíamos en las cámaras una media hora después, así que ataron cabos y nos echaban la culpa a nosotros.
Dió igual cuanto intentamos explicar que nosotros no habíamos hecho nada, que cuando despertamos los guardas estaban vivos y que incluso mi padre podría corroborarlo. Necesitaban a alguien que hiciera de cabeza de turco y nadie mejor que unos adolescentes a los que nadie iba a creer.

Como obviamente no tenían pruebas de nada, no nos llevaron a comisaría, pero sí que nos interrogaron más allí, en el despacho de la directora, enseñándonos fotos y hablándonos de los asesinatos.
En total había habido 10 víctimas. 6 murieron en el museo entre el viernes y el domingo, y las otras 4 el sábado, en distintas zonas (muy concurridas) de la ciudad. Obviamente se hablaba de un asesino en serie, pero se notaba a la legua que ese detective quería acabar pronto con el caso, y si podía echarnos a nosotros la culpa, pues mejor.
El que ninguno tuviéramos coartadas que un montón de testigos pudieran corroborar, no ayudaba demasiado, pero como os he dicho, no tenían pruebas de nada, así que no podían detenernos.

Esa tarde vino un alumno nuevo a nuestra clase, era un chico oriental que había venido de intercambio, aunque esa tarde apenas hablamos con él, porque deseábamos salir del intituto cuanto antes y no queríamos entretenernos. Y parece que no éramos los únicos, porque él también estaba bastante nervioso y con ganas de salir.

Recuerdo que salí casi corriendo de la escuela cuando tocó el timbre, para llegar cuanto antes a casa y procesar todo lo que había ocurrido esa mañana. Tenía que hablar con mi padre, asegurarme que él también había visto a los guardas, que no era cosa nuestra y que no estaba loca.
Pero mientras volvía a casa me di cuenta de un coche grande pintado de gris metalizado con dos tipos dentro. Nada más verlos supe que era la policía, y que desde luego no estaban ahí para protegerme.

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Visita al Museo

Agosto 21st, 2007 by Karla

Al día siguiente del examen médico era viernes, 14 de Noviembre (Debo acostumbrarme a dar fechas LoL), y teníamos una visita guiada al Royal Ontario Museum con el instituto. Por primera vez en bastantes semanas yo tenía una tarde libre en el gimnasio, así que podía aprovechar y quedarme más tiempo del debido junto a mis compañeros esa tarde. A veces pienso que si no hubiera ocurrido esa mera casualidad tal vez no me habria visto involucrada en todo esto, o tal vez sí, si era eso lo que debía ocurrir… Vete tú a saber.

Recuerdo que ese día estaba bastante emocionada, hacía unos días que habían reabierto una sala de Biología y todavía no había tenido oportunidad de verla.
Durante la mañana nos dedicamos a ver varias salas del ala de Historia Natural, y un documental en una de las salas de audiovisuales que, aunque recuerdo interesante, era ya la tercera vez que veía, dejando las salas de culturas mundiales para la tarde.

Aunque pintaban realmente interesantes las salas de la tarde, recuerdo que muchos de mis compañeros (Habiámos ido unos 30) comenzaron a irse a la hora de comer, aunque debía ser más porque empezó a llover que por otra cosa. Supongo que por eso después no nos echaron en falta… Pero no quiero adelantar acontecimientos.
Por la tarde, y después de ver por encima una exposición de Arte Contemporáneo, decidimos ir a ver una exposición de antigüedades chinas que nuestra profesora parecía ansiosa por visitar.
No dudo que pudiera ser interesante, pero me temo que no llegué a verla. Realmente no sé muy bien qué me pasó, tan sólo recuerdo que conforme nos dirigíamos a la sala, comencé a sentirme pesada y agobiada de estar allí y sin apenas darme cuenta, caí dormida. Pero nadie pareció darse cuenta y desde luego, nadie notó mi ausencia, porque ni me buscaron antes de irse del museo.

Lo siguiente que recuerdo antes de despertar fue un sueño horrible. En él estaba en mi casa, en mi habitación, y me miraba en un espejo pero no era yo la que veía reflejada. Quiero decir, la chica del reflejo se parecía a mí, los mismos ojos, la misma altura, el mismo color de pelo… Pero mientras que yo estaba bastante delgada (Algunos decían que anoréxica…) esta chica debía pesar unos 10 kilos más que yo y tenía el pelo más corto.
Acto seguido, y sin que yo pudiera hacer nada, como una simple espectadora, vi como mi reflejo, con un puñal extrañísimo en las manos, salía del espejo, y con una repugnante sonrisa en los labios cerraba la puerta de mi habitación tras ella. Mi padre acababa de llegar, lo oía llamarme, y yo sabía que esa chica que se parecía a mí se dirigía a matarlo, pero no podía moverme. Hasta ese momento jamás me había sentido tan impotente. Sabía que iban a asesinar a mi padre y yo no podía ni gritar.

Justo después me desperté llorando, rodeada de mis compañeros y en una sala distinta… Era una sala cerrada hasta la siguiente semana en que inauguraran una nueva exposición de arte sumerio. Suponíamos que alguien tenía que habernos llevado allí… O eso o de repente, todos nos habíamos convertido en sonámbulos.
Pero por lo visto, no sólo no había sido yo la única que se había desvanecido, sino que los demas también habían tenido un sueño desagradable. Lothar también despertó llorando y Bappy y Cruasán tenían una espantosa mueca en la cara. Pero el que peor estaba de todos nosotros era Manson, los demás no estábamos heridos pero el había sangrado y tenía manchas por la cara y las manos…

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